(Continuación)

Pulse para ampliar imagen

Cubano contemplando a una mulata en frente de la Embajada de España

(Pulse para obtener imagen completa)

Si es o no, un paraíso del sol, del sexo y la salsa, es algo que el amigo lector llegará a la conclusión una vez haya leído esta página. Lo que sí es cierto es que La Perla de las Antillas, es un Paraíso. Unas veces roto, otras cautivador, otras por descubrir. Lo que no cabe duda es que en toda la isla se respira sensualidad por doquier.

Yo era de los que estaba convencido, que ir de vacaciones a Cuba, contribuyendo con mis dólares, era apuntalar el Régimen Comunista de Fidel. Las circunstancias hicieron que no fuese como un simple turista, sino más bien como un amigo español más, a los que tanto aprecian los cubanos. Por lo tanto, ya no pienso de la misma manera. No me siento influenciado por ideas erróneas, demagógicas, politizantes o tergiversadas. No me he sentido como cómplice alimentando a un régimen en cuyo país se violan los derechos humanos.

Mi primera reflexión, es que antes de juzgar a un pueblo, su gobierno, sus gentes y costumbres, más valiera que nos detuviésemos en mirarnos el ombligo. Quizás lo mejor sería que nos callásemos la boca. (Por aquello de que: "quien habló, que la casa honró"). Es por lo que ruego que si van a Cuba, procuren que los árboles no les impidan ver el bosque. No caigamos en el redentismo de los norteamericanos que se pasan la vida arreglando otros países, mientras en su casa -y por barrer-, "cuecen habas a calderadas".

Para viajar a Cuba, necesita pasaporte en regla (no basta el DNI), visado, bien sea colectivo, o Permiso de Turista (hoja aparte), cuya expedición lo harán, en la Embajada o Consulado, al igual que las agencias de viajes. No necesita ningún tipo de vacuna, ni certificado de sanidad. Billete de avión de ida y vuelta, con los días exactos en que entre y salga de Cuba. Y sobre todo dólares, (cuantos más, mejor). Si tiene pasaporte español, puede considerarse viajero privilegiado. Los españoles, posiblemente seamos los extranjeros más bien recibidos y el trato con los isleños puede muy bien convertirse en un gran placer.

Cuba heredó, (entre muchos otras cosas) de los Estados Unidos, el tipo de corriente eléctrica, 110 V. a 60 Hzs. (Europa 230 V. a 50 Hzs.). Por lo tanto asegúrese de que todos sus utensilios eléctricos sean bitensión, junto con adaptadores para enchufes planos y redondos. Puede llevarse la sorpresa de enchufar su secador de pelo en un enchufe redondo y la corriente eléctrica ser de 110 V. (Con lo que la tarea de secado, cabe la posibilidad de durar hasta que le den "la uvas"). También el sistema de televisión corresponde al NTSC norteamericano, por lo que si piensa comprar una cinta de vídeo, compruebe que sea para sistema PAL. El formato de cinta doméstico más usual, curiosamente es el Beta. Con un poco de suerte y en tiendas para turistas, encontrará cintas VHS. No sería paranoico decirle, que si revela sus fotos en la isla, tiene muchas probabilidades de que una copia de estas, vaya a la policía. (Todo dependerá de las sospechas que usted y el entorno en que se haya movido, pueda suscitar). Por lo tanto, mejor envuelva los carretes en papel plomo, (para no velarse en control aduanero de aeropuertos) y ya las verá cuando llegue. Si usted corresponde al tipo de fotógrafo que simplemente hace tomas a monumentos, y demás disparos ingenuos, no siga esta recomendación.

El regateo en los mercadillos es lo habitual. Pueden empezar pidiéndole $50.00 por una figura de madera tallada de artesanía, y acabará llevándosela por $15.00. No tenga miedo a ser robado o sufrir un "tirón". (También he de decir que de todo hay en la viña del Señor). Las calles de La Habana, (al menos así lo vi), están muy bien vigiladas por policías. (Vigiladas, no asediadas). No existe, ni mucho menos, la inseguridad ciudadana que vivimos en Barcelona, Madrid o Sevilla. Tal vez, se le acerquen niños pidiéndole un chicle o unas monedas, o una exuberante mulata (o mulato) preguntándole, ¿qué hora es? Frase clave, y a partir de ahí, allá usted. Si se atreve a jugar el juego de la seducción, pudiera ser su día de suerte y se haya encontrado con, una Fresa, o un Chocolate.

Llévese ropa ligera de verano. La temperatura media anual es de 28 grados. En invierno suele rondar sobre los 22° y en pleno verano llegar y sobrepasar ligeramente los 30°. La Habana tiene un calor húmedo que por las noches refresca notablemente, por lo que alguna chaqueta o rebeca sería lo más aconsejable. En algunos cabarets, como el "Capri" o "Salón Parisién", hacen alarde del aire acondicionado. (Tal vez como demostración que lo poseen). Ello puede acarrearle el que salga del local con un resfriado Made In Polo Norte. Por cierto, si es usted hombre, no olvide que en los cabarets es obligatorio llevar pantalones largos y camisa de manga larga. (No es necesario traje, ni corbata.) Si piensa entrar en vaqueros pueden muy bien rechazar su admisión. Por lo tanto, le paso el punto número uno a tener en cuenta en Cuba. Lo importante no es ser virtuoso(a), sino parecerlo.

Si se aloja en cualquiera de los numerosos hoteles de Cinco Estrellas (no equivalentes a los españoles), como son el "Habana Libre", "Habana Riviera", o de cuatro estrellas como el "Capri", "Comodoro", "Copacabana", etc., le informo de lo siguiente: Al registrarse en el establecimiento, se le extenderá una tarjeta de "residente de hotel", que habrá de llevar encima junto con su pasaporte y Permiso de Turista, donde quiera que vaya. A la entrada de los ascensores, hay policías vestidos de paisano con un pequeño distintivo, que pueden muy bien solicitar que se identifique tanto usted, como su acompañante. Si le acompaña una mujer, "no residente de hotel", tal vez con una propina pueda subir. Pero si el acompañante circunstancial es hombre (pese a que diga que es amigo suyo desde hace años), ni con la persuasión del dólar conseguirá que suba con usted a la habitación. Por lo tanto, punto número dos que habrá de tener en cuenta. Si "liga", mónteselo como pueda, excepto en su hotel. Ahora bien, si se aloja en bungaloes a las afueras, o en casas particulares, la vigilancia no es tan estricta.

Tercer punto que deseo tenga en cuenta: la moral. Cuba es uno de los países más machistas, (me recuerda a Las Canarias), pero... no olvide lo que le he dicho antes: lo importante es la apariencia. Pese a que vea imágenes de Vírgenes colgadas con cadenas de oro (o doradas), en el cuello de cualquier cubano(a), ello no significa que aquella persona tenga el mismo tipo de moral que la suya. La Santería, mezcla del catolicismo español y los ritos africanos, es una de las creencias más extendidas. Así pues la patrona, La Virgen del Cobre, es Yemayá y Santa Bárbara, la más venerada es Changó, siendo la Santa bisexual, teniendo relaciones con otros Santos y Santas. (Si ha visto Fresa y Chocolate, la santa devota de Nancy, es Changó). A estas imágenes se les premia o castiga. Se les colman de velas y buena comida, o se les saca a la terraza a pan y agua bajo el calor o la lluvia como castigo del favor no recibido.

¿Se imagina cómo puede ser la mentalidad de un pueblo cuya Santa de mayor adoración es bisexual? Nuestros esquemas morales y los suyos, no tienen nada que ver. Otra cosa distinta, es que el Régimen haya sobre-alimentado el machismo durante todo este tiempo pasado, y se haya, en cierto momento, exacerbado. Pero no te me confundas, "mi amor", como bien dice el refrán. "de noche todos los gat@s son pard@s".

Tenga precaución con la cerveza del país. Suele tener 18 grados y con el calor, uno suele pasarse con la bebida refrescante. Una de las más famosas es Hatuey, cuyo nombre corresponde a un caudillo indio que luchó contra los españoles en el siglo XVI, el cual al ser capturado y antes de quemarlo vivo ante los ojos de los demás indios como ejemplaridad de la justicia española, el sacerdote al ofrecerle la posibilidad de abrazar la fe católica, respondió: "Si los cristianos van al cielo, entonces no quiero ir allí"

Otro consejo es que se lleve todo tipo de medicinas más habituales, (sin olvidarse los antidiarreicos), que en su momento pueda necesitar. Pese a existir la medicina del dólar, no es nada fácil pedir en un bar una simple aspirina junto con el café, como solemos hacer en España, en una de esas mañanas de "resacón". Si es mujer, vaya provista de compresas o tampax, y si hace amigas, será uno de los obsequios más bien recibidos. En cualquier caso, no se olviden los preservativos, ya que les pueden pedir una fortuna por ellos.

Será muy útil, si antes de ir a La Habana, se ocupase de leer algún libro, (si no lo ha hecho ya), sobre la historia de Cuba, sus costumbres y su arquitectura. Le recuerdo que La Habana fue declarada por la UNESCO en 1981, como Patrimonio de la Humanidad. La realidad es que la ciudad se hunde y se va cayendo a pedazos. Clama por una restauración y por mínima sensibilidad que se tenga, le deja a uno un rescoldo de pena al ver tanta maravilla destruyéndose al paso del tiempo. Un libro de referencia obligada es la lectura de "La Ciudad de las Columnas", de Alejo Campertier. No estaría de más que en su equipaje, incluyera obras de Lorca, Machado, Hernández, Salvador Espriu, Antonio Gala, etc. No se extrañe que si conoce a un pequeño grupo de cubanos, ávidos de cultura no Leninista Marxista, acabe teniendo un encuentro cultural, en donde poder aportar ideas y opiniones que van desde poesía, novela, cine (del que allí no se ve), teatro, etc.

Mi admirado periodista, Martín Prieto, escribió cierta vez en el periódico "El Mundo" que: "La objetividad periodística es una utopía a la que todos los profesionales debemos tender, pero sin ser tan desavisados de ignorar que moriremos en el empeño de su persecución sin alcanzarla jamás". Con ello quiero justificar mi subjetividad, ya que no he llevado a cabo un exhaustivo estudio sobre la población cubana, ni como sociólogo, ni sexólogo, o cualquier "logo" al uso. Cuba es sensual por encima de todo. Una cosa es la sensualidad y otra la sexualidad. Y muchas veces ello, no lleva a la confusión.

Lo que sí deseo expresar mi aspiración desde lo más profundo de mi alma, y es que, por mucha necesidad que el gobierno cubano tenga de divisas (y éstas, al igual que el virus, "kent keine Moral"), sus gobernantes, no caigan en la tentación de convertir esa isla en un nuevo "burdel" de los EE.UU. y de Europa. Es mi esperanza que jamás vuelva la corrupción y el desenfreno que había en la época de Batista. Mucho ha luchado y pasado ese querido pueblo, como para "venderse por un plato de lentejas". Otra cosa distinta es dar cabida a las libertades humanas de todo tipo y que estas sean reconocidas y respetadas.

¡Feliz Viaje!

La Habana


 © Copyright 1998-2017 Isidro Gutiérrez.